A pesar de los avances en inclusión económica y equidad de género, las mujeres emprendedoras en México aún enfrentan múltiples barreras para participar plenamente en el ecosistema empresarial.
Factores como la falta de acceso a financiamiento, la informalidad, la desigualdad en la distribución del trabajo en el hogar y los estereotipos de género siguen influyendo en la creación y crecimiento de negocios liderados por mujeres.
En muchos casos, emprender se convierte en una estrategia para generar ingresos y mejorar la economía familiar, pero también en un camino lleno de desafíos estructurales.
Comprender el panorama actual del emprendimiento femenino permite identificar oportunidades para fortalecer la participación de las mujeres en la economía y construir un ecosistema empresarial más equitativo.
Radiografía de la mujer emprendedora en México
Las mujeres representan más de la mitad de la población en México, sin embargo, su presencia en el ecosistema empresarial todavía es menor en comparación con la de los hombres.
De acuerdo con datos de la Radiografía del Emprendimiento en México 2025, el 35.3% de los negocios son liderados por mujeres, lo que significa que solo tres de cada diez empresas son fundadas por mujeres.
Este dato evidencia que, aunque el emprendimiento femenino continúa creciendo, persisten brechas de género importantes en el acceso a oportunidades económicas.
Trabajo remunerado y no remunerado: uno de los mayores retos
Uno de los principales desafíos que enfrentan las mujeres emprendedoras en México y en el mundo es la distribución desigual del tiempo entre el trabajo remunerado y las tareas del hogar y de cuidado.
Datos recientes de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) del INEGI muestran que las mujeres mexicanas dedican alrededor de 39.5 horas semanales al trabajo del hogar y de cuidados no remunerado, lo que representa más del doble del tiempo que destinan los hombres, quienes dedican aproximadamente 18.2 horas a la semana a estas actividades.
En este mismo sentido, diversos análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) también muestran que las mujeres dedican alrededor de 40 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados, mientras que los hombres dedican aproximadamente 16 horas, lo que evidencia una brecha estructural en la distribución del trabajo no remunerado.
En total, las mujeres concentran casi el 65% de su tiempo de trabajo en actividades no remuneradas, lo que limita su disponibilidad para participar plenamente en el mercado laboral o desarrollar proyectos empresariales.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, en 2026:
- La tasa de participación económica de los hombres es de aproximadamente 74.3%
- La participación económica femenina alcanza cerca del 45.6%
Esto significa que casi tres de cada cuatro hombres en edad productiva participan en la economía, mientras que menos de la mitad de las mujeres lo hacen.
De esta manera, el valor económico del trabajo doméstico y de cuidados en México representa casi una cuarta parte del PIB nacional (23.9%), y más del 70% de ese trabajo es realizado por mujeres.
Este tipo de cargas continúan siendo uno de los principales factores que limitan el desarrollo profesional, laboral y empresarial de muchas mujeres en el país.
Por otro lado, diversos estudios de organismos como Pro Mujer y ONU Mujeres señalan que las mujeres suelen reinvertir una mayor proporción de sus ingresos en el bienestar del hogar. En algunos análisis regionales se estima que pueden destinar entre el 80% y el 90% de sus ingresos al gasto familiar, mientras que en el caso de los hombres esta proporción suele ubicarse entre el 30% y el 40%.
¿Cómo son las emprendedoras mexicanas?
La Radiografía del Emprendimiento en México 2025 ha analizado el perfil de las mujeres emprendedoras:

Una gran proporción de sus negocios opera en condiciones de informalidad, principalmente por tres razones:
- Altos costos administrativos para formalizar un negocio
- Falta de acceso a financiamiento
- Falta de capacitación en áreas como finanzas, contabilidad o gestión empresarial
Además, el INEGI señala que el 99.5% de los negocios liderados por mujeres son microempresas, y 84.5% opera con máximo dos personas.
Formalidad vs informalidad en el emprendimiento femenino
Uno de los principales retos que enfrentan las mujeres emprendedoras en México es la alta presencia de negocios en la informalidad.
De acuerdo con el estudio “La puerta de la formalidad: una oportunidad para el emprendimiento femenino” del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), alrededor del 82% de los negocios liderados por mujeres opera en el sector informal.
Esta condición limita el crecimiento de muchas empresas y reduce el acceso a herramientas clave para su desarrollo.
La diferencia es evidente cuando se comparan los ingresos. Las emprendedoras que operan en el sector formal pueden ganar hasta 2.5 veces más que aquellas que permanecen en la informalidad.
En promedio:
- Emprendedoras informales: 3,707 pesos mensuales
- Emprendedoras formales: 9,535 pesos mensuales
Formalizar un negocio no solo impacta en los ingresos. También abre la puerta a oportunidades que permiten consolidar y escalar los proyectos empresariales.
Entre los principales beneficios de la formalidad destacan:
- Acceso a financiamiento empresarial
- Participación en programas de apoyo gubernamental
- Acceso a capacitación y desarrollo empresarial
- Servicios de salud y seguridad social
- Mayor credibilidad frente a clientes, proveedores e inversionistas
En este contexto, avanzar hacia la formalización se convierte en un paso clave para fortalecer el emprendimiento femenino y construir negocios sostenibles a largo plazo.
Mujeres emprendedoras en México y el mundo
El 19 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Mujer Emprendedora, una fecha que busca visibilizar tanto los avances como los desafíos del emprendimiento femenino.
A nivel global, el emprendimiento femenino ha mostrado un crecimiento constante durante la última década. De acuerdo con el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2023/2024, se estima que más de 274 millones de mujeres en el mundo participan en actividades emprendedoras, ya sea iniciando un negocio o gestionando una empresa en funcionamiento.
Además, cerca de 139 millones de mujeres lideran empresas consolidadas, mientras que más de 144 millones se encuentran en etapas tempranas de emprendimiento.
Sin embargo, la brecha de género en la creación de empresas todavía persiste. En promedio, las mujeres representan alrededor del 34% al 37% de las personas propietarias de negocios a nivel mundial, lo que significa que aproximadamente tres de cada diez empresas son lideradas por mujeres.
Aunque estas cifras reflejan un avance importante en comparación con años anteriores, organismos internacionales coinciden en que el acceso a financiamiento, redes empresariales y oportunidades de crecimiento sigue siendo uno de los principales retos para las mujeres emprendedoras en todo el mundo.
Fortalecer el emprendimiento femenino no solo promueve la igualdad de oportunidades, sino que también impulsa la innovación, la creación de empleo y el crecimiento económico en diferentes regiones del mundo.
Participación femenina en puestos directivos
La desigualdad de género también se refleja en los puestos de liderazgo dentro de las empresas, donde la presencia femenina sigue siendo limitada.
De acuerdo con el reporte Women in Business 2024 de Grant Thornton, las mujeres ocupan alrededor del 32% de los puestos directivos a nivel global, un avance relevante, aunque aún lejos de la equidad.
En México, la participación femenina en posiciones de liderazgo se sitúa cerca del 36% en niveles directivos, pero disminuye en los cargos de mayor toma de decisión, como direcciones generales y consejos de administración.
En América Latina, países como Brasil (39%), Chile (36%) y Argentina (35%) muestran cifras similares.
Impulsar el liderazgo femenino no solo es un tema de equidad: también mejora la innovación, la toma de decisiones y el desempeño empresarial.
Acceso a capital para mujeres emprendedoras
Uno de los principales beneficios de operar en la formalidad es el mayor acceso a financiamiento, sin embargo, esta oportunidad aún es limitada para muchas mujeres emprendedoras en México.
De acuerdo con el IMCO, factores como procesos de solicitud complejos, falta de historial crediticio y estereotipos sobre el endeudamiento continúan siendo barreras relevantes. Como resultado, muchas emprendedoras recurren inicialmente a familiares y amigos para financiar sus proyectos.
Según datos del INEGI, solo 13 de cada 100 empresas lideradas por mujeres han accedido a crédito o financiamiento.
Esta brecha persiste a pesar de que estudios de la Secretaría de Hacienda y la CNBV han demostrado que las mujeres presentan mejores tasas de pago que los hombres, lo que evidencia una oportunidad desaprovechada en el sistema financiero.
En respuesta, han surgido productos e instituciones especializadas en emprendimiento femenino, aunque su alcance aún es limitado.
Además, el impacto del liderazgo femenino también se refleja en la gestión empresarial. Datos del INEGI muestran que las empresas lideradas por mujeres tienden a generar entornos laborales más estables, con altos niveles de permanencia del personal.
Es momento de eliminar las limitantes
Fortalecer el emprendimiento hecho por mujeres en México requiere acciones coordinadas entre sociedad, empresas y gobierno, así como un cambio cultural.
Persisten barreras como:
- Miedo al fracaso
- Falta de reconocimiento del trabajo no remunerado
- Estereotipos de género
- Limitado acceso a servicios de cuidado
Por ejemplo, en México solo el 5% de las familias utiliza servicios de cuidado infantil, frente a un promedio de 35% en países de la OCDE, lo que impacta directamente en la disponibilidad de tiempo para emprender.
En el entorno empresarial, es clave eliminar:
- Discriminación horizontal (encasillar a mujeres en ciertos sectores)
- Discriminación vertical (limitar su crecimiento y acceso a mejores ingresos)
Impulsar el liderazgo femenino no solo es una cuestión de equidad. De acuerdo con la ONU, una mayor participación de mujeres en puestos directivos se asocia con:
- Mayor eficacia organizacional
- Mejor estabilidad financiera
- Menor rotación de talento
Hoy, más que reconocer los beneficios, el reto es generar las condiciones necesarias para que más mujeres emprendedoras puedan crecer, escalar y consolidar sus negocios.
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Mujeres emprendedoras: liderazgo que transforma
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A lo largo de la conversación, abordaron temas clave como:
- Los retos de emprender siendo mujer
- El acceso a oportunidades y financiamiento
- La importancia de la innovación y la resiliencia
- El papel del liderazgo femenino en el crecimiento empresarial
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